sábado, 25 de octubre de 2014

De nuevo ella.

Allí está, la ves desde lejos como si fuese una ilusión, un sueňo que apenas recuerdas porque has pasado mucho tiempo sin saber de ella. Tienes su recuerdo guardado como el de una antigua canción que te encantaba pero que al crecer dejaste de escuchar, pero que cuando después de aňos la oyes otra vez aún te la sabes y la cantas, y te emocionas.

Y con ella es lo mismo. La ves y recuerdas sus rasgos, sus gestos y movimientos como si nunca os hubieseis alejado, emocionada como con la canción.

El recuerdo de la calidez y suavidad de su piel provoca que tus dedos piquen ansiando acariciarla y comprobar que todo sigue igual. Te mira y comienzas a andar despacio, acercándote. Ella hace lo mismo y pronto estais frente a frente, recordando viejos tiempos sin decir nada, solo mirándoos a los ojos. Das un paso más, animándote mentalmente a no ser cobarde. Un paso que elimina casi en su totalidad la distancia entre vosotras.


Sonríes, sonríe y apartas su pelo de su rostro con dedos temblorosos. Acaricias su mejilla con las yemas, recorres su mandíbula y cuello y dejas la mano sobre su nuca, mirando sus labios anhelante.

Un poco más, solo unos centímetros más y podrías probarlos de nuevo.

Es hora de revivir viejos tiempos, viejos recuerdos que guardas bajo llave para que no se pierdan nunca.

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