martes, 10 de enero de 2012

Sin título.

Gerard entró en la habitación de Frank como siempre hacía, por la ventana y sin avisar.

Y deseó con todas sus fuerzas no haberlo hecho, ya que lo que se encontró no pudo más que revolverle el estómago.

De pie, al borde de la cama, estaba Frank y sus labios estaban siendo atacados por los de Matt, que le sujetaba de las caderas para juntarle más a él.

Y Frank no se quedaba atrás. Sus brazos rodeaban el cuello del director y se restregaba todo lo que su estatura le permitía contra el otro cuerpo.

Gerard miraba la escena deseando irse pero sin ser capaz de moverse, una terrible furia hirviendo en su interior y algo que parecían... ¿celos?. Cuando pensaba que perdía sus sentimientos humanos, aparece ese enano y los saca todos a flote.

Antes de darse cuenta estaba caminando hacia ellos, quienes ni se habían enterado de que tenían compañía de tan ensimismados que estaban en ellos mismos.

Al llegar a la espalda de Frank, cogió sus brazos y los separó de su cuello, obligándole a separarse de Matt y colocándose después entre ellos. Los dos estaban asustados por la repentina e inesperada acción.

Si las miradas matasen, Matt estaría hecho pedazos en el suelo.

-No pongas tus manos encima de él. -Le amenazó apretando los dientes y manteniendo al menor detrás de él.

-¿Quién te crees para decirme qué tengo que hacer? -Matt se estiró tan largo como era, intentado imponer respeto o miedo en Gerard, como si fuese a salir corriendo asustado. Lo que no sabía era que podría terminar con él como si fuese un simple tentempié.

-¡Frank es mío! -El nombrado le miró con los ojos como platos, sin decir ni una palabra todavía, extrañado por el comportamiento tan posesivo del vampiro. Y, sin añadir nada más ni dejarle al director contestar, se giró hacia el chico y le besó como no había besado a nadie antes.

Ese no era un beso como los pocos que habían compartido. Era apasionado, demandante y necesitado, un beso que dejó sin aire a Frank. Cuando se separaron, Gerard tenía una sonrisilla victoriosa en la cara, creyendo que había vencido por cómo había correspondido el otro su beso. Pero se equivocaba.

Matt cogió a Frank de la muñeca que más a mano tenía y tiró hacia él, juntándole de nuevo a su cuerpo y mirando fijamente al vampiro.

-Él estaba conmigo antes de que llegases y se le veía muy a gusto, así que aquí sobras, tipo raro. -Y se comió la boca de un Frank que no sabía ni entendía qué demonios estaba pasando con esos dos. Pero fuese lo que fuese le gustaba, se estaba calentando solo de ver cómo esos dos peleaban por él intentando llamar su atención para que eligiese a uno. Algo imposible, si le preguntaban a él.

Sin que los brazos de Matt le soltasen, Gerard volvía a estar a su lado y, aprovechando cuando se separaron para coger algo de aire, fue su turno de besarle, rodeando sus hombros con los brazos, ante la atenta mirada del director.

Y así estuvieron unos minutos, intentando ser ellos el que le besaba, turnándose y robándose esos labios que les volvían locos para su disfrute personal. Hasta que, en un descuido, las bocas de Matt y Gerard chocaron a la vez con la de Frank, en un extraño triple beso que fue a terminar tan pronto como empezó si no llega a ser por éste último, que moviéndose al fin sujetó sus rostros contra el suyo y los instó a continuar.

Reticentes al principio de estar compartiendo un beso con su "enemigo", terminaron por dejarse llevar, besando, lamiendo y mordiendo los labios y lengua que antes pillaban, ya fuese de Frank o del otro.

Y entonces ellos se dieron cuenta de que estaban tan calientes como sentían a Frank, tres erecciones chocando contra las caderas y piernas de su alrededor, y deseaban pasar a algo más, pero no se decidían.

Así que fue el menor de los tres quien tuvo que dar el primer paso.

Soltado sus rostros, sabiendo ya que no se iban a alejar, acarició cada pecho con una mano, introduciéndolas levemente bajo las camisetas y tanteando las distintas pieles, con texturas diferentes pero igual de adictivas. Y su superficial inspección terminó cuando esas dos manos terminaron una en cada paquete, apretando ambas entrepiernas a la vez y obligándoles a romper el beso y gemir roncamente.

Frank sonrió y se encontró con dos miradas que habían dejado de lado la competición para cubrirse de deseo y lujuria.

Los mayores compartieron una mínima mirada y solo con eso entendieron sus intenciones.

Gerard se colocó en la espalda de Frank, desando su cuello y mordiendo ligeramente, enviando escalofríos al pequeño cuerpo delante de él, que podía sentir sus afilados colmillos acariciar su piel.

-Desnúdate. -Se susurró Matt en el oído contrario al lado en el que estaba Gerard.
Intentando cortar las atenciones sobre él lo menos posible, le dejaron que se fuese sacando la ropa, haciendo lo mismo ellos segundos después hasta quedar todos completamente desnudos.

Colocados igual otra vez, Matt pero empezó a moverse hacia adelante, empujándolos hasta que quedaron sentados sobre la cama, y se fueron moviendo poco a poco hacia atrás, hasta que todos estuvieron sobre el colchón.

Gerard besaba y lamía la espalda de Frank, deleitándose con su sabor dulce y su olor, y Matt dedicaba toda su atención a sus pezones, tanto con sus manos como con su boca.

Frank estaba feliz con su puesto, ya que se estaba ganando todas las atenciones de los dos imponentes chicos, pero él quería que ellos los disfrutasen también, así que moviéndose un poco, se puso de perfil a ambos y, con una sonrisa traviesa marca Iero, cogió sus erecciones ahora sin estorbos y empezó a acariciarles a la vez, observando todas sus reacciones, cómo entrecerraban los ojos y echaban sus cabezas hacia atrás, hasta que la voz de Frank le hizo regresar a la Tierra.

-Besaos. -Los aludidos se miraron no muy convencidos y Frank lo intentó de nuevo, aumentando la velocidad de sus caricias- Vamos, que yo os vea. Quiero ver como metéis vuestras lenguas en la otra boca y como chocan fuera de ellas. Quiero ver que os comáis el uno al otro. -Y al terminar, apretó la base de sus pollas, cuyos dueños sollozaron y jadearon, ya totalmente convencidos de hacer lo que les pedía.

Momentos después, los mayores se hicieron con el control de nuevo. Tumbaron a Frank boca arriba y concentraron sus caricias de cintura para abajo. Matt acariciaba sus muslos y piernas, relajándole, aunque ya era gelatina en ese momento, y Gerard había llevado su boca hasta su bajo vientre. Dejó unos cuantos besos ahí y rodeó su necesitada polla rodeándola con más besos, hasta que los gemidos lastimeros le hicieron sonreír y engullir todo lo que pudo de una vez.

Frank arqueó su espalda y se aferró con toda su fuerza a las sábanas justo cuando la boca de Matt se unía a la de Gerard, pero un poco más abajo, lamiendo la base de su miembro y haciendo un camino de saliva hacia abajo, jugueteando con sus testículos ayudándose con su mano, y no dejó de bajar hasta legar a su entrada.

Frank había hecho que Gerard se moviese y quedase sobre él en posición contraria a la suya para poder devolverle ese maravilloso oral que el vampiro le estaba haciendo, pero tuvo que parar al sentir la lengua de Matt rodeando su entrada un par de veces para después penetrarla, humedeciéndola y abriéndola, anticipando a lo que vendría después.

En ese momento todo lo que se oía en la habitación eran las respiraciones agitadas de Matt y Gerard y los gruñidos y gemidos a todo volumen que escapaban de la garganta casi afónica de Frank.

No le dio tiempo a pensar cuando se dio cuenta de que las posiciones habían cambiado de nuevo. Matt estaba sentado a horcajadas sobre su estómago y Gerard estaba entre sus piernas, colando un par de dedos dentro del él para terminar de prepararle.

Sintió humedad en su propia polla y descubrió que Matt estaba poniendo lubricante alrededor de ella. Estaba concentrado intentando averiguar qué iban a hacer esos dos cuando las sensaciones pudieron con él.

En el momento exacto en el que sintió que Gerard habían empezado a entrar en él con lentitud, sintió también que su polla era estrujada contra la entrada de su director, que se estaba penetrando solo sobre él. En el mismo momento en el que Gerard llegando hasta el fondo dentro de él, él mismo lo hacía dentro de Matt.

Y ahí empezó un baile frenético protagonizado por los tres chicos que terminó minutos después, cuando se corrieron casi al mismo tiempo, gritando y mascullando cosas ininteligibles, segundos antes de colapsar unos contra otros, Matt sobre el pecho de Frank y Gerard sobre la espalda del director.

Cuando se repusieron un poco, Matt se levantó, dejando salir a Frank de dentro de él y se tumbó a su lado y Gerard salió también de Frank, aunque sin ganas de abandonar ese paraíso. Se tumbaron en el colchón y dejaron al menor en el medio, estrujado entre sus cuerpos y rodeado de brazos y piernas por todas partes.

Frank soltó una risita cansada cuando cayó en la cuenta de todo lo que había ocurrido, intentando encontrar el momento exacto en el que una "pelea" se había convertido en un trío sexual desenfrenado.

-¿De qué te ríes, enano? -Murmuró Matt sobre su cuello.

-De que no entiendo cómo ha pasado esto. -Los otros dos levantaron sus rostros para mirarle a la cara, un poco preocupados de que se arrepintiese, por lo que tuvo que añadir- Pero ha sido increíble. Vosotros dos... Joder, vosotros dos.

Los tres rieron y se quedaron de nuevo en silencio, demasiado cansados como para moverse aún. Cómodo en el caso de Gerard, que no quería tener que soltar a Frank de entre sus brazos tan pronto.

Cuando la respiración de Matt dio a entender que éste se había quedado dormido y Gerard se dio cuenta de que Frank iba por el mismo camino, acercó su boca a su oreja, dejando que su aliento chocase contra su piel, y susurró:

-Recuérdalo, Frankie. Eres solo mío.

Y Frank cayó dormido con una enorme sonrisa adornando su cara provocadas por esas simples y posesivas palabras.

2 comentarios:

  1. Fuck.
    Joder, qué puta pasada. Realmente morboso. Este también está muy bien redactado, y los echos, jo-der con los hechos. Me encanta esa posesividad de Gerard, y el hecho de que sea un vampiro, lo hace muy sexy.
    No sé qué decir. Me ha encantado... Y me ha puesto cachonda, qué quieres que te diga.

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  2. Oh my fuuuuuucking GOD.
    En fin.
    Muerta.
    MUY muerta.
    No sé si te lo solté algunas vez, pero eres DIOS escribiendo.
    Sobra decir que me encanta.
    Y no sé que coño decir más, así que lo dejo, que no quiero cagarla XDDD




    :3

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